El hombre ve en la mujer lo que él es, y la mujer ve en el hombre lo que ella es, por el intercambio que hay. Una mujer buena, responsable, ¡Ayude a su esposo como debe ser!, en la transmutación, en todo lo que es el apoyo, el ánimo, el estímulo humano.
Cuando hay un ladrón en la casa es el hombre el que se levanta para ver qué pasa, y la mujer cuando el hombre va saliendo le dice: “mire la pistola, el machete”, o sea, le da el arma. En la muerte del ego es igual, la mujer nos da el arma para que nosotros trabajemos contra un problema que les está afectando a los dos. El “yo” que ella no ha comprendido ¿Cómo el hombre lo va a trabajar? – Tiene que ser ella una verdadera psicóloga para que pueda comprender el “yo”. Por eso el V. M. Samael dice que en un matrimonio bien formado deben de estar trabajando los dos con el mismo “yo”. Si una pareja que quiere salir adelante, los dos se deben unir a trabajar sobre un mismo agregado, porque si no ninguno de los dos lo va a poder eliminar. El hombre y la mujer son dos cuerpos con una misma vida, y eso lo dice la Biblia. Esa pareja está cubierta por una misma aura que es la que permite que cuando empiecen un trabajo, el ego se pase del hombre hacia la mujer.


