El Oro, el Incienso y la Mirra. Mercurios.
Si nosotros no nos interesamos en tener esos tres presentes que llevaran los tres Reyes Magos, no vamos a poder llegar a la Alta Iniciación, por eso es que hay que hacer una diferenciación de lo que es Transmutar y lo que es ser Alquimista. El alquimista debe tener tres condiciones que corresponden al Incienso, al Oro y a la Mirra, es decir, tener una mente muy puesta en razón, ser justo, y tiene que hacerle limpiezas a la energía para que el mercurio blanco se convierta en amarillo.
Hay que separar el humo de las llamas. Ese humo corresponde a las influencias mentales que actúan sobre la energía que se está utilizando en la Gran Obra, y eso indica que está prohibido a cualquier hombre que esté haciendo la Obra darle rienda suelta a cuestiones morbosas, porque estaría mezclando la llama con el humo, trayendo el fracaso. Porque ese fuego no serviría para la cristificación de los cuerpos internos. Si se mezclan los pensamientos negativos con la energía, el hidrógeno SI 12 quedaría mezclado con hidrógenos demasiado pesados. Los hidrógenos del número 48 para abajo son inferiores cien por cien. Crear cuerpos solares no es difícil, lo que debemos tener es una súper disciplina.
No todos los días son aptos para la Obra, así sienta la necesidad de transmutar. Debido a que debe tener una actividad por una necesidad biológica y no por un pensamiento, o un impulso, si se pone en actividad porque se puso a pensar en cosas de ese tipo, esa energía no le sirve tampoco. Hay que esperar que surja la necesidad biológica para que sea la naturaleza de la persona la que determine si verdaderamente es el momento de hacer un trabajo.

