Una persona puede durar 20 años practicando el Arcano y no crea cuerpos solares porque no ha tenido ni la menor idea de que cuando se unen a su complemento a transmutar, lo que está haciendo es la transformación de la energía para que se convierta en esos cuerpos y en aquellas creaciones que nosotros necesitamos hacer.
El 7 es la ley que organiza, por eso esas siete iglesias deben tener esos 7 colores, tiene que tener una armonía, no solo con el mundo tridimensional, sino con todas las 7 dimensiones internas. En la transmutación deben hacerse presentes estos tres aspectos.
El resultado de eso es el 11, que es la Divina Madre, que es el Ser que se hace presente en el momento de la transmutación, porque ella reúne estos valores concientivos de los tres números para que aparezca el 11, que es el número de la Madre.
La Isis dice “mi número es 11 y mi palabra es 56”. Ese 56 es porque están 4 grupos de 14 que corresponden a los 4 elementos. El 11 da 2, que es el Cristo. En esta pareja que está haciendo su trabajo aparece el arquitecto que es la Unidad, es el Ser, aquello que hay adentro; aparecen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo haciendo la creación, aparece el 7 haciendo una organización, aparece la Madre dispuesta a eliminar al ego, y aparece el Cristo como resultado de todo el trabajo que es el nacimiento de ese niño de la Alquimia.

