martes, 8 de julio de 2014

Mantralizaciones Finales. El Ham Sah.

Debe de hacerse tres veces el mantram HAM – SAH (se pronuncia “Jam” “Saj”) con la finalidad de aplacar aquel estado de alborozo que queda después de la Transmutación. El “HAM” parte del cóccix y luego baja al corazón con él “SAH”. Luego tres veces el mantram O – AO – KA – KOF – NA – KHON – SA, pero no olviden que la clave está en la pronunciación. Ese - KHON – es hacia adentro y hacia arriba (como se explica a seguidas)..

El O.A.O. KAKOF NA KHON SA


Yo personalmente sugiero el mantram O – AO – KAKOF – NA – KHON – SA, porque ese man-tram tiene íntima relación con la Madre Divina, lo que se necesita es saberlo pronunciar, o sea, no es uno dice el mantram simplemente, ¡no!.

Tiene que tener la repercusión que se necesita: “O” al corazón, “A” pulmones, con un juego rá-pido – O – A – O -, eso lo aprende uno en la vo-calización; esa ligereza, uno la aprende a manejar cuando se mete dentro de esta magia extensísima de la mantralización, porque si uno vocaliza y no tiene la precaución de lanzar las vibraciones a los centros que son, no tiene esa resonancia interna.

KA: suena al nivel de la laringe.
KOF – NA: empieza del cóccix y subió al tó-rax, pulmones.
KHON: vuelve a golpear la “K”, nuevamente aquí combinada con el corazón, y la “N” viene sonando como “M”.
SA: al corazón, descargando toda la vibración. Esto es toda una cátedra de Alquimia, de aquí que sea un mantram dirigido directamente a la Madre Divina.  Ese “SA” se pronuncia suave, pero con mucha fuerza, porque allí va todo el fluido eléctrico de la transmutación hacia el cora-zón, para fijarla allí.  Se hace mentalmente por-que podría ser que la esposa esté utilizando otro mantram.  Generalmente, lo deben usar los dos, pero no es una norma, ya que cada persona tiene una forma de sentir para el trabajo.  No olviden ustedes que ese mantram tiene el poder más gran-de que se conoce para despertar el chacra del Cardias, o sea, la intuición y el sentido de la inspiración. Eso le hace sentir a la persona, la satisfacción de la transmutación.