miércoles, 9 de julio de 2014

La Excitación y la Madre Divina.

Cuando uno está bien excitado uno siente que fluye la energía por los poros, siente que la sangre fluye, siente que el corazón aumenta sus palpitaciones, ¿Quién es ese?,  la misma Madre Divina, impulsando una energía, que en otro aspecto podría ser el Lucifer. Si nos dejamos llevar de la pasión somos Luciféricos, y si vencemos la pasión somos la Madre Divina, integrados.

El Momento para la Muerte del “Yo”.

Vamos a suponer que uno tiene determinado agregado que lo ha estudiado; pero no nos pongamos nosotros a hacer un mapa del cuerpo de nosotros y a formarnos (imaginarnos) un “yo” que a lo mejor esa no es la forma que él tiene. Uno siempre se imagina un “yo” feo, pero son formas mentales, son efigies que uno ha formado. En el momento máximo, casi en el momento que uno tiene que retirarse de la pareja porque el hombre ya no soportó mas, entonces en ese momento máximo es que le proyecta la energía eléctrica sexual a determinado agregado, pero no se lo imaginen en la cabeza, en el cóccix, ni en los


riñones, dejen que la Madre Divina desintegre ese agregado donde esté.

Les voy a contar una experiencia que tuve con determinado “yo” que me propuse pescarlo y me salía tal cual vez a la mente el tal “yo”. Era un problema con un hermano, que no vibraba bien con él, pero yo sabía que era un odio que tenía con ese hermano, y a mí me laceraba mucho el corazón saber que le tenía rabia, entonces yo siempre lo mandaba a la cabeza porque como a veces era en un pensamiento que se manifestaba, yo lo mandaba y se acababa el problema, duraba un mes y volvía, y se me aparecía. Hasta que en una ocasión pedí a mi Madre Divina que me diera la gracia de conocer en dónde estaba el tal “yo” ese, y ¿por qué no ser acababa?, ¡Tanto que lo trabajaba al nivel de pensamientos y de sentimientos!.

Cualquier día me puse a hacer unas transmutaciones con el “Ham Sah”, que es un mantram bendito para mí, pero ¡incomparable!. Yo lo estaba haciendo, pronunciando ese mantram, cuando de pronto veo que las corrientes magnéticas del mantram penetraban a mi centro instintivo y no a la cabeza donde yo buscaba ese diablo, o sea, que la Madre mía sabía donde estaba, que era un instinto mío brutal que había en contra de ese hermano. De allí es que he sacado la conclusión de que no es necesario uno ponerse a mandar a la Madre que proyecte la energía a tal o cual lugar, siendo que la Madre sabe en donde es que nosotros tenemos ese agregado psicológico.

No olviden que la fuerza sexual que desintegra determinado agregado es la máxima que se produce en el momento que la persona tiene que retirarse del trabajo. No nos pongamos a mandarle energía eléctrica a determinado agregado cuando todavía el recipiente, el crisol, está calentando, se le lanza cuando ya llegó el momento preciso de retirarse. A eso no hay que meterle cronología, eso es una cuestión que está fuera del tiempo, pero se necesita mandar lo máximo.